martes 25 de agosto de 2009

Crítica de Oruña, por Luis Borrás, en el Diario del Alto Aragón

DOMINICAL LITERATURA

A los pies del Moncayo
por Luis BORRÁS

23/08/2009

Reconozco que cuando supe que "Oruña" era un novela "de romanos", arqueología y siglos antes de Cristo, me dio pereza. Nunca me han gustado las películas péplum ni me han interesado los restos arqueológicos. Soy un niño de ciudad que se crió con las series americanas de televisión de finales de los setenta y mi interés por la antigüedad no llegaba más allá de las almenas del Castillo de Loarre. En esos yacimientos que pertenecieron a pueblos y civilizaciones desa­parecidas hace miles de años yo sólo veía tapias y teatros ruinosos, piedras por el suelo y columnas que sujetaban aire. Prefería los cromos de la liga de fútbol y Los Ángeles de Charly.

Pero cuando, en el primer párrafo, la novela me situó ante un amplio ventanal desde el que se divisaba una impresionante panorámica del legendario Moncayo, cambié de opinión. Esa montaña y su viento, frío y seco, sí que lo conozco. Y con ese cebo mordí el anzuelo.
Luego, la habilidad de José Ángel Monteagudo para meterme en la historia hizo el resto. Primero me hizo sentir la curiosidad desde la ventana, materializando el pasado en un lugar visible y reconocible en el presente, lo invisible escondido entre las laderas de lo conocido, al alcance de la vista desde la terraza de casa, un misterio escondido en un lugar al que se puede llegar andando. Después me lo presentó desde los ojos de una niña, volviendo mi mirada inocente, haciéndome recuperar aquella forma de ver las cosas, aquella edad cuando la imaginación era capaz de transformar nuestra bicicleta en el caballo de un caballero medieval y a una cañapita en una poderosa lanza. "Oruña" pasó de ser una historia que hablaba de ruinas y piedras, pueblos desaparecidos y nombres extraños a convertirse en una historia de batallas y tesoros ocultos. Aventuras, batallas, héroes, guerreros y tesoros. Una oferta imposible de rechazar.
Y mi imaginación de niño pasó del recuerdo de los romanos de Semana Santa y los dibujos de "Asterix en Hispania" a "Espartaco" y el desafío de los esclavos a Roma, para acabar en la batalla inicial de "Gladiator" y el grito de Libertad de Mel Gibson en"Braveheart".

Y así, mezclando fantasía y realidad, pasado y presente, José Ángel Monteagudo me contó la aventura de un poblado celtíbero que es parte de la historia viva de la pequeña villa de Vera de Moncayo. Monteagudo cuenta la historia como un profesor que se enfrenta a una clase de adolescentes apáticos. Hábil y apasionado, mezclando arqueología y epopeya, conquista su interés partiendo de una leyenda oral que habla de un fabuloso tesoro enterrado en el monte dentro de una piel de toro que jamás se ha encontrado. Y, de la mano de personajes contemporáneos con los que nos podemos identificar, nos llevará caminando con el recuerdo de Bécquer hasta las ruinas de la antigüedad. Y desde allí, sentado en una tapia de piedra ruinosa, levantará con sus palabras los muros y fosos de "Oruña", y nos contará la historia de un pueblo y un guerrero celtíbero, nos hablará de impuestos, esclavitud y propiedades requisadas, minas y posesión, orgullo y tierra, rebelión y guerra a muerte. Victorias, traiciones, destrucción y derrota.
Y conseguirá los dos propósitos con los que escribió el libro: alentar la imaginación y alimentar nuestro conocimiento. Oruña sigue allí, a los pies del Moncayo.

Aquí tenéis la noticia en el Diario del Alto Aragón digital. Pinchad sobre el enlace para verla.







* En la foto superior carteles indicativos de la situación del cerro.
*En la foto inferior el viajero ha llevado el libro a las mismas entrañas del poblado de Oruña. Al fondo el pueblo de Trasmoz.

viernes 19 de junio de 2009

"Oruña" en Aragón Radio, por Javier Bona

El amigo Ignacio Javier Bona, experto en turismo y patrimonio, y gran estudioso de la zona del Moncayo, recomendó mi libro "Oruña" en el programa de Aragón Radio, "Lo que nadie sabe".

Gracias por su recomendación y por sus palabras, algunas de las cuales reproduzco aquí:

Javier Bona: "José Ángel Monteagudo, ha conseguido crear un trabajo ameno, superbonito y divertido, para conocer la vida de aquellos celtíberos del Moncayo que vivían en aquel cerro en una ciudad espléndida, con muralla con calles, con casas, y que se dedicaban al cultivo de los campos, a hacer cerámica, tenían alfarería muy interesante, muy bonita, con torno. Tenían algo fantástico que eran unos tejidos maravillosos, pero hicieron algo muy especial que era el hierro del Moncayo, utilizarlo para hacer las mejores armas que se hicieron en aquel momento..."

Locutor: "Hay que decir y según las palabras del propio autor que está basado en textos romanos con lo cual, es realmente un documento histórico importantísimo."

Javier Bona: "Es histórico y a la vez, a partir de esos pequeños y poquísimos datos de las fuentes que ganan -no de los celtíberos de los que no tenemos fuentes-, construye un relato que nos mete en ese mundo, y la verdad que merece la pena disfrutarlo."

Para escuchar la sugerencia en el programa de Aragón Radio, pinchad en el enlace de abajo:

jueves 18 de junio de 2009

Conferencia de José Ángel Monteagudo en Vera de Moncayo

Incluido en los actos que organizó el Centro de Educación de Adultos "El Pósito" de Tarazona, José Ángel Monteagudo ofreció una conferencia, el pasado día 11 de junio, en el pabellón de Vera de Moncayo ante un auditorio de más de 170 personas.
Antes abrieron fuego "Alam Folk", grupo de folk aragonés, que ofrecieron un magnífico recital con un sonido realmente impecable.

Tras su actuación, le tocó el turno al escritor y conferenciante, José Ángel Monteagudo, que ofreció una completa y amena charla sobre los celtíberos, su cultura y su significación en estas tierras del Moncayo. José Ángel demostró su intenso conocimiento de la historia, recalcando los hechos que sucedieron por tierras del Moncayo y el interés por el poblado de Oruña. Estos comentarios generales, le llevaron a hablar de su último libro "Oruña", de como se pergeñó, y explicando diversas fases del mismo.

La conferencia se encuadraba dentro del proyecto "Bibliotecas viajeras" que el mismo Centro de Adultos "El Pósito", a iniciativa de su directora María J. Lahuerta, llevaron a cabo ese día por la Comarca. Por la mañana, los excursionista, visitaron el Centro de interpretación, el monasterio de Veruela, el museo del vino, y por la tarde se hizo entrega de los premios de un concurso de relatos que se llevó a cabo dentro del Proyecto "Bibliotecas Viajeras", en el que participaban gentes del mismo centro de adultos. Se entregó un diploma y el libro "Oruña" a cada uno de los participantes.


Los asistentes disfrutaron de todos los actos y quedaron entusiasmados con la amena y didáctica charla final de José Ángel. Al final de la misma el autor firmó los numerosos ejemplares de su libro que le a cercaron, dedicando agradables comentarios a cada una de las personas que se acercaron a charlar con él.

El autor nos comentó que presentará "Oruña" en Vera en breves fechas para que los vecinos y amigos suyos, disfruten del libro y de esa historia común a todos los habitantes de estas tierras del Moncayo.
M.C.
* En la fotografía inferior el grupo Alam Folk.

viernes 1 de mayo de 2009

Conferencia de José Ángel Monteagudo sobre "Edgar Allan Poe"



El pasado jueves, 30 de abril, José Ángel Monteagudo impartió una conferencia en la "Casa de la Mujer" sobre el escritor Edgar Allan Poe.

La conferencia llevaba por título "Las mujeres de Poe" y versó sobre la impronta de Poe en su obra literaria, tanto en prosa como en verso, y su particular relación con el género femenino. Presentó al conferenciante y escritor, la presidenta de la Asociación de mujeres Mª Moliner, Dª Ana Valdivieso que realizó una breve exposición sobre la biografía literaria de Monteagudo. José Ángel explicó la azarosa vida del escritor y las sucesivas relaciones sociales mantenidas con mujeres que significaron algo en su vida. A su vez fue analizando sus creaciones literarias prestando particular atención a aquellas referidas a las féminas. Relatos como "Ligeia", "El retrato oval", "Eleonora", "Berenice" y "Morella"; o poemas como "El cuervo" o "Annabel Lee", fueron algunos de los referentes femeninos que tomó el autor para su explicación y desarrollo.

La exposición estuvo acompañada de una presentación de diapositivas y de videos. Al final de este artículo os ofrecemos dos videos de referencia al autor norteamericano. En primer lugar el famoso y tétrico poema "El Cuervo" que tanta fama mundial le reportó; y después el video del poema "Annabel Lee", musicado por Radio Futura.

La conferencia ofreció un gran nivel y la gente disfrutó con uno de los autores literarios referentes de más importancia para generaciones de todos los tiempos.




miércoles 29 de abril de 2009

Homenaje a Román Ledo en Zaragoza

El mundo de las letras aragonesas recuerda y homenajea al escritor oscense Román Ledo cuando se cumple el segundo aniversario de su muerte.

Recuerdos y gaseosa

Con la proyección de "Gaseosas de papel", una lectura dramatizada de varios de sus textos, el mundo de las letras zaragozanas homenajeó ayer en la Biblioteca de Aragón al escritor José Antonio Román Ledo. El oscense, fallecido el 23 de abril de 2007, fue recordado con emoción y cariño por José Luis Corral y Javier Aguirre (ambos representantes de la Asociación de Escritores de Aragón, que preside el primero), Feliciano Llanas (presidente de la madrileña Asociación Cultural Conde Aranda) y su yerno, el escritor José Ángel Monteagudo (que también acudió en nombre de la Asociación Aragonesa de Amigos del Libro, de la que es secretario general).

Corral rememoró una conversación que tuvo con el homenajeado poco antes de su muerte: "Estábamos en Salou, donde éramos vecinos, y me habló de sus viajes por Tarragona porque iba a hacer una guía. Lo recuerdo explicándomelo todo con unas ganas de vivir tan extraordinarias que es con esa imagen suya con la que quiero quedarme".
El autor de "El salón dorado" añadió que Román Ledo era "un ser entrañable que sentía la escritura como una necesidad vital": "si se hubiera dedicado a ella de una manera más profesional, sin que se entienda mal esta palabra, su obra sería más prolífica", matizó.

"Gaseosas de papel" fue grabado por la Asociación Conde de Aranda el 6 de octubre de 2007 en Madrid, bajo la dirección de Ángel García Suárez. Como explicó Feliciano Llanas, es un espectáculo teatral basado en textos de los tres últimos libros del homenajeado; "Repertorio de engaños", "Gaseosas de papel" y "Yogur griego". La obra está dividida en tres escenarios: a la derecha, un abuelo opresivo y su nieta representando la cotidianeidad; en el centro, dos presentadores de informativos que parodian las contradicciones de la sociedad; y a la izquierda, el idealismo, reflejado en el heterónimo de Román Ledo, "Juan Campasolo". Su humor es tan irónico -especificó Llanas- que a los actores en los ensayos les costaba concentrarse porque les entraba la risa".

Monteagudo quiso resaltar una frase que José Antonio le dijo una vez a su esposa, Mª Elena Sanjuán: "No sabes la cantidad de amigos que tengo yo". "En actos como este se constata que no se refería solo a la cantidad, sino también calidad. Él se involucraba al máximo, tenía una fortaleza increible y no se dejaba influenciar por las modas. Por eso su obra perdurará en el tiempo", recalcó.

En el acto en el que se recordó a Ledo también estuvieron la viuda del homenajeado, sus hijas Marta y Ana, sus nietas, Ángela y Gema, su hermano, Santiago Román (también escritor), el editor de sus cuatro últimos libros, José Vicente Zalaya, y autores como Miguel Carcasona, Mª Pilar Callizo, José Luis de Arce, Luciano Varea, Jesús Cáncer, Luis Bazán o José Mª Serrano.

HELGA MARTÍNEZ

*Publicado en Heraldo de Aragón (Miércoles, 29 de abril, 2009)

lunes 27 de abril de 2009

Premios Búho 2009

La Asociación Aragonesa de Amigos del Libro, de la que es secretario D. José Ángel Monteagudo, entregó sus Premios Búho 2009 en la Biblioteca de Aragón.

El acto se desarrolló en el Salón de Actos y los premiados fueron: D. José Mª Barceló, Dª Carmen Serna, D. Alfonso Fernández, Dª Ana Ubé, Librería "Los portadores de sueños" (regentada por Eva Cosculluela y Félix González), y D. José Luis Orós.


D. José Ángel Monteagudo leyó la glosa dedicada a la librería "Los portadores de sueños", una glosa que destaca la calidad de la librería premiada con una impronta literaria muy característica.

A continuación ponemos el enlace en el que Monteagudo lee el texto en el acto de entrega de los Premios y reproducimos la glosa en homenaje al Premio de la Librería "Los portadores de sueños".





PREMIO BÚHO 2009
A LA LIBRERÍA “LOS PORTADORES DE SUEÑOS”


“En todas las profecías está escrita la destrucción del mundo.
Todas las profecías cuentan que el hombre creará su propia destrucción.”

Aún escucho llorar al lagarto y la lagarta “lorquianos” ataviados con delantalitos blancos, o visiono los mundos del principito, de Saint Exupery, sobrevolando mi imaginación. Todavía me calo en la piel de Jim y siento la heladora presencia del ciego portando “la mota negra” en la posada del “Almirante Benbow” protagonizando la Isla del Tesoro, me siguen llegando los ecos de los aceros de Dick Turpin y D´Artagnan, o las aventuras de los viajes de Verne….Más tarde abracé los cronopios de Cortazar, los versos de Vallejo, ese Quijote universal, y muchas, muchas páginas que formaban un horizonte afable e infinito. Todos esos protagonistas, todos esos autores, han formado –y forman– parte de mis sueños más profundos, aquellos que salieron de las páginas de un libro.Portar los sueños es una acción meritoria, los libros la llevan como abanderada de sus páginas y, sin duda, una librería entera es el mundo de los sueños con mayúsculas. Tampoco sabría decir quien porta más sueños a sus espaldas si esos libros referidos o los amigos que los cuidan … bien lo saben Eva Cosculluela y Félix González, capitanes de este Nautilius particular, cuidadores y amigos de esos “portadores de sueños”.

Sabemos que ese nombre, parte de su vida, su librería, proviene de un mirífico y emotivo poema de la nicaragüense Gioconda Belli, un poema definitivo que sin duda se mimetiza con la andadura de esta acogedora y particular librería.

“Eran felices en su mundo de azúcar y viento
y de todas partes venían a impregnarse de su alientoy de sus claras miradas
y hacia todas partes salían los que habían conocidoportando sueños
soñando con profecías nuevas...”


Disfrutar una librería no es, sin duda, amontonar libros en unos anaqueles bajo diversas denominaciones y clasificaciones. Estar al frente de una librería debería ser una labor motivadora y enriquecedora, generalmente vocacional, vocación que da vida y en algunos casos; permite vivir. Multitud de veces, tristemente, no es así, desprestigiando la labor profesional de las verdaderas librerías y de los grandes libreros; aquellos que aman y amaron a los libros. Félix y Eva los aman de corazón; dicen quien bien los conoce, que tras el cierre y hasta la madrugada hablan con sus libros, se escuchan murmullos en la intimidad disfrutando de su territorio común, y se aceptan compartiendo mutuas experiencias.
Y cuando te encuentras en un mar convulso de economías caníbales en las que el pez grande acaba con el chico, encontrar tu isla inexpugnable en el medio del océano aunque avistes los tiburones –cuales siniestras profecías– bien cerca, te hace sentirte seguro de ti mismo. Así deben sentirse nuestros amigos Eva y Félix en su generosa isla de la calle Blancas, 4. Isla frente a los tiburones, pero tierra afable y receptiva a la comunicación, a la lectura, a esa idea común de libertad que proporcionan sus huéspedes.


“Así fue como proliferaron en el mundo los portadores de sueños,
atacados ferozmente por los portadores de profecías habladoras de catástrofes.
Los llamaron ilusos, románticos, pensadores de utopías,
dijeron que sus palabras eran viejas
-y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso es antigua en el corazón del hombre–,
los acumuladores de riquezas les temían
y lanzaban sus ejércitos contra ellos...”

Los portadores de sueños llevan 4 años entre viento y marea, adoptando nuevas propuestas que den validez al orgullo de ser librero, activando culturalmente esa parte literaria del gusto por lo bien editado, por lo bien escrito, sin deber ni rendir pleitesía a nadie que no lo merezca, actitud tan emborronada en los últimos años (podríamos hablar de otro canibalismo sectorial; editoriales que nos machacan con nombres mediocres, grandes firmas que imponen sus ediciones, propaganda y promoción de autobombo indecente a golpe de talonario, etc). Importantes son sus iniciativas y originales propuestas; el premio de los niños (en el que un jurado compuesto exclusivamente por almas primigenias, votan al mejor libro del año), el disfrutar de un café entre lecturas en la misma tienda, ver las novedades de sus majestades, los libros, ocupando la chaise longue que domina el escaparate, las charlas con Félix y Eva a pie de texto, o la vuelta de las presentaciones literarias a los orígenes, a las librerías en primera persona –quizá de donde nunca debieron salir– son algunas de sus señas de identidad características.

Cuando entro en “Los portadores de sueños” traspaso su umbral con la ilusión de hallar buenos libros, o mejor aún, que me los ofrezcan de viva voz, y que me expliquen “humanamente” un argumento válido, interesante, que active mis neuronas y me haga disfrutar posteriormente con su lectura. Parafraseando el poema de Belli; los portadores de sueños conocen su poder y cultivan jardines de sueños. Así son Eva y Félix, así se sienten, y a ellos les toca “engendrar una generación de amadores y soñadores”. Niños y mayores nos encontramos en sus manos –responsabilidad seria y sabia–, nos guiamos de su saber literario. Conversar con aquellos que antes lo han hecho con sus propios libros, no tiene precio.

Pero amigos míos, no sólo entro con la intención de ese encuentro literario sino con la certeza de que disfrutando de un aromático café en la planta superior, me encuentre algún día con el mismo Auguste Dupin y me explique las pesquisas de la rue Morgue en primera persona, o con su padre literario, el señor Poe y charlemos sobre su creación o, por qué no, de su azarosa y complicada vida social. Es la grandeza de los libros; llevan implícitos sueños, y ellos nos acercarán historias lejanas que podremos abrazar como personales y cercanas.
Se lo escuché a un amigo hace un tiempo; me gusta soñar porque es vivir otra vida que nunca viviría. Añadiría; nos gusta leer porque así hemos vivido multitud de nuevas vidas que de otra manera nunca hubiésemos disfrutado, sufrido o amado.
Y sin duda, Eva y Félix, estos tenaces “portadores de sueños”, nos ayudarán día a día a conseguirlo. Que la vida y la literatura les guarde de esas profecías destructoras y de los malos augurios.

“Dicen que la tierra después de parirlos
desencadenó un cielo de arco iris
y sopló de fecundidad las raíces de los árboles.
Nosotros sólo sabemos que los hemos visto,
sabemos que la vida los engendró
para protegerse de la muerte que anuncian las profecías.”

Enhorabuena a “los portadores de sueños” por este merecido Búho 2009.

José Ángel Monteagudo
Escritor y Secretario de Amigos del Libro.





jueves 26 de marzo de 2009

Presentación en el ayuntamiento de Tarazona



El pasado día 20 de marzo de 2009, se presentó mi libro "Oruña" en el salón de plenos del ayuntamiento de Tarazona. Como autor, expresar mi agradecimiento a la corporación del propio ayuntamiento, a la Comarca de Tarazona y el Moncayo, a todas las personas que han apoyado esta presentación desde el primer momento, y en general al numeroso público asistente al acto.

Espero que el libro sea de su agrado y disfruten con la historia del mismo.


A continuación os hago llegar unas fotos de ese día en el que disfruté con las gentes de Tarazona y su comarca, y gracias a todos nuevamente. Un abrazo.






jueves 26 de febrero de 2009

Charla de José Ángel Monteagudo sobre "Oruña", en Alagón.

La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Alagón y la Asociación Aragonesa de Escritores, acordaron poner en marcha un nuevo ciclo de presentaciones de libros, en la Biblioteca Municipal, que se celebrarán los últimos miércoles de cada mes.

El objeto de este ciclo es dar la oportunida al lector de conocer algunas de las mejores plumas aragonesas, aprovechando la publicación de sus últimas novedades literarias. El ciclo se inició en enero con la presencia de D. Rosendo Tello. Ayer miércoles, 25 de febrero, en la segunda sesión del ciclo, el escritor José Ángel Monteagudo dio una charla sobre su última y celebrada obra: "Oruña".

Juan José Gálvez, concejal de Cultura del Ayuntamiento, presidió e hizo la introducción del acto reflejando la calidad literaria de la obra sobre la que el autor iba a hablar. Después, José Ángel Monteagudo, explicó los puntos cardinales de este libro y aquellas cosas que le habían influenciado a la hora de escribirlo.
También abordó el tema del trabajo del escritor y las circunstancias que lo rodean.
Al final del acto, el público asistente le hizo varias preguntas al autor que fue respondiendo de modo ameno y eficiente.

Brillante segunda charla del ciclo y buena iniciativa de la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Alagón, en colaboración con la Asociación Aragonesa de Escritores, para que el público se acerque a los escritores de nuestra tierra.

lunes 23 de febrero de 2009

Sobre el libro "Vera de Moncayo. Memoria histórica"

Muchas veces releemos libros que se consideran descatalogados, otros fuera de circuito, otros, simplemente, olvidados. Pero muchos de estos libros brillan en el fondo de los anaqueles con luz propia, como el sempiterno faro que nos indica que allí se encuentra una pequeña joya literaria que debiéramos volver a leer y quizá, nunca olvidar. Me ha pasado esta semana con José Ángel Monteagudo y una obra suya; me explico. Cayó en mis manos su último libro “Oruña”, un libro que narra la historia de los celtíberos que habitaron el pequeño poblado, narrado con una prosa muy correcta, estimulante y con unas acciones verdaderamente bien llevadas. Pero a pesar de este buen libro (lo recomiendo de veras) mis lecturas fueron más allá. Había leído un ensayo suyo publicado en “Criaturas Saturnianas”, “Los hermanos Bécquer; la mirada costumbrista”, trenzando esa parte de los hermanos Bécquer más desconocida e igualmente interesante. Se denota el amor del autor por esas tierras suyas del Moncayo.

Pues bien, un servidor, amante hace muchos años del Moncayo, sus pueblos y sus gentes, y habitante de las múltiples casas rurales de la zona, leyó –en una de ellas– un ejemplar del autor editado hace unos cuatro años, un libro monumental sobre la historia de un pueblo de esa comarca, un libro que a pesar de su carácter local es infinitamente universal; "Vera de Moncayo. Memoria histórica". Editado por la prestigiosa Institución Fernando el Católico, en él nos expone una historia amena, rigurosa cuando debe serlo, de acervo sentimental pero sin rozar siquiera el egocentrismo o la nostalgia, una obra que merecería sin duda un lugar preferente en las estanterías de nuestras bibliotecas si hablamos de nuestra historia, costumbre y tradiciones. Y al final nos ofrece un anexo de documentos imprescindibles (incluso la Carta Puebla con explicaciones directas sobre su contenido).

Juro de verdad que no había oído nada acerca de este libro hasta hace unas pocas semanas, pero ahora tras su lectura considero que se debería hacer propaganda en las asociaciones culturales e instituciones de la zona (si no se ha hecho ya, lo desconozco). Un libro muy recomendable para los amantes del Moncayo y sus parajes pues su contenido histórico –como he dicho antes– es común a todos los pueblos de la zona, e imprescindible para los habitantes de esta pequeña villa de Vera. No sé si se le habrá prestado desde allí el interés debido (ya sabemos el dicho del profeta), pero pueden estar contentos de contar con un escritor de alto nivel entre sus vecinos, de reconocido talante cultural, que demuestra su amor a la villa en cada una de sus obras y al que me gustaría conocer personalmente (le mando este correo a su blog para que lo cuelgue, si lo estima oportuno). Cuídenlo, a veces no se aprecia lo que se tiene y este escritor lo merece con creces. Enhorabuena por sus trabajos.

D. Ángel Lozano (Profesor de Literatura)

miércoles 18 de febrero de 2009

Conferencia: Los hermanos Bécquer; la mirada costumbrista



El día 17 de febrero (2009), D. José Ángel Monteagudo impartió una conferencia, en el Salón de actos de la Biblioteca de Aragón, sobre los hermanos Bécquer. La conferencia estaba organizada por la Tertulia poética "Fuentes de la Mentira".



La conferencia giró alrededor de la figura de ambos hermanos, Valeriano y Gustavo Adolfo (pintor y poeta), y su importancia en la referencia costumbrista de las tierras del Moncayo. Es bien conocida la obra de Gustavo Adolfo Bécquer en el monasterio de Veruela, con sus célebres "Cartas desde mi celda", pero Monteagudo quiso hacer referencia a la labor costumbrista que llevaron a cabo ambos hermanos y, sin duda, menos reconocida.


Se hizo un repaso sobre las obras de Valeriano con referencias a los parajes y pueblos del Moncayo, las relaciones personales de ambos artistas con el poeta Augusto Ferrán, las colaboraciones mutuas para revistas y periódicos con los pueblos y gentes del entorno como principales protagonistas, y con la particular visión diaria de los aconteceres de esas gentes plasmados en los dibujos y la prosa de ambos hermanos. Todo con ello con la importancia de esa pervivencia a través de los años consiguiendo un recuerdo imborrable de las tradiciones y costumbres aragonesas en aquellos años.


La conferencia estuvo acompañada de diapositivas (preparadas por Inmaculada Marqueta) que ilustraron perfectamente las palabras, consiguiendo que el público se interesase de forma muy particular con los hermanos Bécquer y su mirada costumbrista.

martes 10 de febrero de 2009

Conferencia de José Ángel Monteagudo sobre Román Ledo

El día 4 de febrero de 2009, se celebró en Ibercaja Zentrum una conferencia sobre "El humor en la obra de Román Ledo", dentro del ciclo "Es lo que había: el humor de ayer en Aragón".

Esta conferencia fue impartida por el escritor José Ángel Monteagudo que nos habló de la literatura de Román, haciendo una semblanza del autor y un repaso por todas sus obras editadas.
Amadeo Cobas, el presentador del acto, se refirió a la grandeza de Román como persona y como escritor, a su fina ironía en el humor, y a los momentos de amistad compartidos con una persona cercana que le impresionó desde que tuvo la oportunidad de conocerlo.

El conferenciante, José Ángel Monteagudo, introdujo el acto realizando un recorrido por el humor, desde la antiguedad hasta nuestros días, desembocando en la literatura de Román. Citó referencias de otros autores (José Luis Arce, Fernando Villacampa, Juan Marín, Javier Aguirre, Amadeo Cobas, Luis del Val, Gracia Mosteo, Antón Castro...) hacia la figura del escritor oscense y su opinión acerca de su obra y el humor que destilaba en cada uno de sus rincones.
Asimismo, José Ángel, se refirió a muchos de los cuentos y pequeños relatos de los libros "Gaseosas de papel" y "Yogur griego"(ambos constan de 100 cuentos cortos), haciendo breves referencias a algunos de ellos. También habló de su labor como palabrista nato, tal y como refirió de un artículo de su amigo, el profesor Fernando Villacampa; "Román, mucho antes que escritor había sido un gran hablador. Y un palabrista nato. Un explorador de modismos, un catador de sintagmas, un cazador de palabras". Aquí hiló el conferenciante una celebrada referencia a más de 100 heterónimos que Román había inventado alternado las letras de su nombre y apellido, a las digresiones que ejercía dentro de los propios relatos, y a las frases geniales y refranes cambiados de intención ("neorefranes" fue la referencia que el autor otorgaba a estos), es decir juegos de palabras dentro del mismo refrán derivando su significado hacia un territorio inexplorado y totalmente nuevo cambiando, incluso, el sentido del mismo.
En este punto de la conferencia, la gente comenzó a animarse entre risas y comentarios.

En la parte final, el conferenciante leyó varios cuentos y remarcó la ironía de Román que a veces desembocaba en un sarcasmo incontenido, según el tema a tratar. Se refirió al capítulo concreto de "Las cosas de la guerra" (en el libro "Yogur griego") como ejemplo sarcástico de enorme valor, e incluso se arrancó a cantar el "Guantanamera" en la versión que el propio José Antonio Román hace constar en ese capítulo y que refleja la vergüenza de la prisión de Guantánamo, con su particular apostilla final.
Por último, Monteagudo, hizo referencia a su particular relación con el autor y habló de alguna de sus últimas creaciones, refiriéndose a una de sus preferidas ("Licantroterapia") la cual trata de los efectos de la quimioterapia a la que Román se sometió en su enfermedad y que, a pesar de comentarle lo inefable de explicar esa sensación, escribió este cuento en el que lo relata de forma magistral. El conferenciante terminó con una invitación a leer la obra de Román, a disfrutar plenamente y en conciencia de cada uno de sus relatos y parafraseando el diálogo de una gran película (Casablanca), comentó: "Siempre nos quedará Román. En el recuerdo y en su obra".
Aún hubo tiempo para varias intervenciones de las personas asistentes entre los que se encontraban escritores, amigos, compañeros, y gentes de la cultura en general. Entre todos se entabló un diálogo en el que la figura de Román fue el nexo sobre el que giraron todos los comentarios y recuerdos. Todos los presentes disfrutamos de la brillante exposición y esperamos que se repita la obra teatral que hace referencia a varios cuentos y relatos de Román que el escritor Javier Aguirre lleva en mente. Enhorabuena a Ibercaja Zentrum por este acto sobre uno de los escritores aragoneses más surrealistas de los últimos tiempos, y por ofrecernos su humor irónico y genial.

domingo 4 de enero de 2009

SEMBLANZA DEL AUTOR

José Ángel Monteagudo (Zaragoza, 1969), escritor. Director de la revista literaria BARATARIA (publicación con más de 17 años de antigüedad a sus espaldas) y secretario de la Asociación Aragonesa de Amigos del Libro.

Cursó estudios de Historia en la Universidad Nacional de Educación a distancia y de Formación Profesional, 2º Grado (Rama Electricidad), en Salesianos.
Ha publicado “Vera de Moncayo. Memoria Histórica” (2005), “La generación poética aragonesa del 65” (2007), “Los hermanos Bécquer; la mirada costumbrista” (2008), “Oruña”(2008) y ha participado –como coautor– en la antología “Ducha Escocesa” (2008). También es autor de varios poemarios: “Con el estribillo del amor” (2002), “Labrador Habla” (2003) y “España de Damocles” (2004), obras poéticas en las que destaca la perspectiva humana de sus temáticas y una clara conciencia social.

Forma parte de la Asociación Aragonesa de Escritores colaborando con ella dando charlas y conferencias que se llevan a cabo en las localidades aragonesas.
También participa en las publicaciones incluidas en el blog de la misma y forma parte del jurado en varios concursos literarios de carácter nacional.

Dirige y coordina los blogs de la Asociación Aragonesa de Amigos del Libro y el de "Acordes en la trinchera literaria", dedicado a la poesía y la música. Colabora en diversas publicaciones, revistas literarias (Criaturas Saturnianas, Barataria, Laberinto, Balcei...) y blogs de ámbito nacional, como articulista y crítico literario.

"ORUÑA" por José Luis de Arce (Abogado y articulista)

Es notable el esfuerzo que despliega el editor Vicente Zalaya (“CERTEZA”) para descubrir talentos literarios y darlos a conocer, bendito sea, en este secarral intelectual aragonés, tan despoblado. Acabo de leer “ORUÑA”, de José Ángel Monteagudo, último número de su ya importante colección “Cantela”, y compruebo una vez más el olfato de este hombre, José Vicente, para detectar indudables valores.

Entre tanto seudo–cuento y tanta novela mala, jaleadas, eso sí, por corifeos organizados, surge a veces un libro sencillo y llano, directo, fresco y poderoso de contenido. No es necesario llenar páginas y páginas ni envolver el ladrillo en cartoné y sobrecubiertas brillantes para hacer un libro; a veces un producto modesto y breve tiene mucho más fondo y valor porque es espontáneo, original, ha sido trabajado con intensidad y consigue el doble objetivo de entretener y enseñar.

Este es el caso de “ORUÑA”, relato corto que recrea la gesta de los celtíberos que poblaron el somontano del Moncayo hasta que fueron sojuzgados por las tropas romanas en el siglo II a.C. Para construir su documentado libro, Monteagudo se vale de materiales históricos y de fabulación, manejando dos historias paralelas, abundantes datos y referencias arqueológicas y citas de autores clásicos; con todo ello pretende el autor –y lo consigue– dar un aire de veracidad a esa historia que también es un homenaje emocionado al valor y sentimientos de libertad de los ancestros, ya que según la tesis que viene a sostener Monteagudo, los antiguos pobladores del cerro de Oruña son los antecesores de los actuales habitantes de Vera de Moncayo, de donde es oriundo el propio autor.

De lectura amena, se completa la historia con la inclusión entre capítulo y capítulo de algunos poemas de gran fuerza expresiva, que revelan la calidad de la madera literaria que derrocha este escritor que promete y que ya tiene algunas publicaciones en su haber y nos anuncia próximos trabajos.
*Publicado en la revista "Vínculo" (Diciembre, 2008)

Crítica de "Oruña" por Luis Bazán (Profesor)

La historia ha sido usada, en demasiadas ocasiones, como marco de narraciones que, con más o menos acierto, movían personajes ajenos a la verdadera historia.
Tómese lo dicho anteriormente en el sentido más estricto de la palabra HISTORIA.
Monteagudo, en ORUÑA, da un vuelco en el planteamiento de cómo deben contarse las cosas, en el cómo hacer llegar al lector lo que sucedió y hacerlo creíble. Partiendo de testimonios escritos en el siglo II a.C. conduce con su trabajo hacia la contemplación pormenorizada de los momentos cruciales de un pueblo, el celtíbero, antes de su desaparición.

El qué guía al cómo y desarrolla el porqué: me explicaré.
A lo largo de esta obra (a la que le faltan otras tantas páginas para que quedase satisfecha la curiosidad del lector), el autor desenvuelve con mimo pausado una verdad histórica. Se sumerge, e invita a sumergirse con él, en un laberinto de piedras que, para los desconocedores de la realidad, son sólo piedras y nada más que piedras. Pero cuando muestra, y demuestra, que cada una de esas piedras fueron colocadas, habitadas y defendidas por hombres de carne y hueso, con sentimientos de dignidad y orgullo, no queda más que asumir que la labor realizada por Monteagudo va encaminada, no a narrarnos una novela (que de eso tiene, y mucho), sino a dejar abierta la puerta de un posible ensayo o estudio sobre nuestros ancestros. Si a eso le sumamos las pinceladas de una narración breve ambientada en los principios del siglo XXI, obtenemos una sinopsis sobre la desesperación del ser humano por la supervivencia de su libertad en tiempos lejanos, y que en nada difiere a la que ansían algunos pueblos en los tiempos que nos ha tocado vivir.
Ahí es donde aparece el qué empujó a los hombres a actuar de un modo determinado; cómo fueron los acontecimientos que se desencadenaron y el porqué de los resultados finales. Por lo tanto nos encontramos ante una lección de historia.

En ORUÑA no se ha construido una novela histórica, no. En ORUÑA, de la historia, se ha contado la otra historia; la desconocida tras siglos de olvido; ese olvido que encamina y empuja a cometer continuamente los mismos errores.
El acercarnos a los hechos partiendo de tres puntos distintos (con el punto de vista del narrador serían cuatro), logra José Ángel Monteagudo una obra en relieve al superponer los planos en un complejo diseño arquitectónico (que parece sencillo, pero que no lo es), además de cuidar (como si dirigiese una pieza teatral), el movimiento secundario del que no se habla, pero que está ahí, dándole perspectiva incluso al paisaje, porque no debemos olvidar que, como buen conocedor del paisaje prerromano donde transcurre la obra, se convierte en el cicerone ideal y nos sube y nos baja por laderas inaccesible y nos hace beber del agua fresca de los manantiales al pie del Moncayo (mil veces hollado y siempre virginal), nos pasea por las calles de la ORUÑA perdida y nos muestra por unos instantes el marco Becqueriano con la inconfundible Cruz Negra, y vislumbramos con él los viejos bosques ya desaparecidos.
Hay un aspecto que debe destacarse en ORUÑA: los ensamblajes de las distintas partes. No podemos usar aquí el lenguaje informático de cortar y pegar porque sería quitarle valor a lo que realmente ha conseguido el autor.
Es mucho más correcto decir que ha usado el bisturí con precisión. Ha terminado cada apartado en el punto exacto. Y ha cosido nervios, venas y masa muscular donde y como se debe hacer; conectando, así, la realidad a la ficción lejana, y la ficción lejana a la ficción cercana: todo un logro.
Bosquejo de ensayo, novela corta y narración brevísima; un tres en uno que facilita el conocimiento, invita a saber y deja insatisfecho; es el cóctel perfecto para abrir el apetito de nuevas lecturas sobre el tema.

A ORUÑA hay que acercarse con humildad, porque humilde es su tamaño (ya he dicho, al comienzo de esta reseña, que le faltan otras tantas páginas -sólo cuenta con 95 empezando realmente en la 7-). Quien entre en él con la cantinela de los que todo lo saben y nadie les va a enseñar nada nuevo con el consabido “a ver qué me cuenta este”, “a ver qué se le ha ocurrido ahora”, etc. etc., que no lo abra. Que no lo abra aunque lo haya comprado ya, porque con esos aires no conectará con Gelan (alma mater del desarrollo), ni con las líneas de Apiano (testigo directo de los hechos), ni con la inocencia de Gema (cuyo interés por el conocimiento no ha hecho más que empezar).

He disfrutado con esta lectura, e invito a recorrer sus páginas posándose en los puntos que el lector considere oportuno (porque puntos donde posar el razonamiento no le van a faltar).

(Noviembre, 2008)

Sobre "Oruña" por Miguel Ángel Marín Uriol (Poeta y escritor)

Querido amigo:

En primer lugar felicitarte por la historia que acabo de leer basada en la leyenda que como dices ha corrido de boca en boca a través de dos siglos y que yo desconocía.
Mucho has trabajado pero como Gelan, has dado a Oruña la merecida libertad por segunda vez envelesándome hoja tras hoja del libro dado mi amor a esa tierra y la preciosa descripción histórica que del cerro haces.

Sin duda que las cosas adquieren gran valor en el recuerdo, y a los locos alucinados por la esfinge terrible, nos hace esclavos tanto de los pormenores históricos, así como de aquello que decora una subsistencia que hará reverdecer en el futuro las raíces del presente; no olvidemos que lo nuevo se sustenta de lo viejo.

Entrañable sorpresa

Te confieso con gratitud que a mí me hubiera gustado escribir ese libro tan bien llevado, con tantos datos novelados o no. Una férrea voluntad propia de un espíritu preparado. Una voluntad que deseo de todo corazón no decaiga jamás. No olvidemos tampoco que los fracasos son el privilegio de los éxitos. No esperemos nada. Trabajemos, que como decía mi padre, del cuero salen las correas.

Nadie podía imaginar, ni el mismo Buntalos, que un día sus restos y ofrendas, trasladarían el mito de Argos en la búsqueda infructuosa del Vellocino de oro, a un lugar privilegiado de nuestro querido Moncayo.

Felicidades, con gratitud y cariño.
(Noviembre, 2008)

TO BUILD OR NOT TO BUILD por José Luis Gracia Mosteo (Escritor y crítico literario)

Gruña, como la llaman localmente, u Oruña, es el nombre de un cerro que se halla en las cercanías de Vera del Moncayo; una colina donde se encuentran las ruinas de un poblado celtíbero próximo al monasterio de Veruela, donde el autor de este libro teje una historia doble de recuerdos y heroísmo en una interesante nouvelle que inicia su carrera narrativa.
José Ángel Monteagudo es un escritor y estudioso que ya antes había dado a la estampa dos ensayos sobre la zona: Vera de Moncayo. Memoria Histórica (2005) y Los hermanos Bécquer, la mirada costumbrista (2008), además de un par de poemarios: Labrador Habla (2003) y España de Damocles (2004), que certifican su curiosidad lectora y su capacidad literaria.
Hace veinticinco años que ejerzo la crítica y, aunque a trancas y barrancas, creo haber desarrollado ese criterio que otorga el estudio de la Historia de la Literatura y el ejercicio de la lectura y su comentario continuado. Jamás se me ocurriría, por contra, escribir sobre medicina o leyes. Creo diferenciar una sextina de una sextilla o una metáfora de una metonimia, del mismo modo que pienso que sólo se puede comprender El otoño del patriarca de García Márquez si se ha leído a Tirano Banderas de Valle Inclán, o a los Novísimos si se conoce la poesía helenística. No soy de fiar, es cierto. En 1984, el profesor Valbuena Prat me llamó como teacher assistant de su cátedra de literatura en la Universidad de Delaware (EEUU) en sustitución de la profesora Carmen Pérez que regresaba a España, pero engolfado como estaba en la Movida (eran los 80), tras imitar a Hamlet durante meses con el contrato en lugar de con la calavera, elegí la compañía de las chicas de Madrid, los amigos con querencia por el vino y la literatura en primera persona. Si hice mal, lo dirán los lectores. Así que, volviendo a la reseña, espero ser fiel a ese destino que me hizo crítico antes que escritor.

Oruña es la narración de un pasado mítico atractivamente evocado; un tiempo brumoso, ese de la Iberia que acabaría siendo Hispania, y la lucha de sus orgullosas tribus contra al invasor (Roma) civilizador (la historia, como escribieron Pitágoras y Nietzsche, es un eterno retorno: algo parecido ocurriría entre Napoleón y la España decimonónica, pero con diferente suerte); en definitiva, el dilema entre identidad y razón. Si a esto añadimos que está contada con un español modulado y frecuentemente lírico; un español que se ajusta al argumento y donde cabe destacar los poemas intencionadamente arcaizantes y el aroma épico de una trama que engancha, no podemos sino dar la bienvenida al autor.
Sin embargo, esta interesante historia está intercalada de largas digresiones geográficas, arqueológicas e históricas contadas en off y desde la actualidad; unas explicaciones que cortan esa “suspensión de la realidad” que debe ser una narración, pues su tono técnico y bibliográfico choca con el puramente literario. To be or not to be. That is the question. “Ser o no ser. De eso se trata”, traducen hoy a Shakespeare, corrigiendo la desusada “cuestión.” En Oruña sería mejor decir: To build or not to build: “Construir o no construir.” De eso se trata. De la arquitectura de esta nouvelle sustentada sobre la historia de Gelán, Bonakos, Nunn o Ana, pero también sobre notas de arqueólogos y excavaciones que, situadas en un apéndice final, habrían dejado la novela en relato y mejorado su tono e intensidad. He ahí la cuestión.
Por otra parte, quiero pedir disculpas por tanta digresión (yo, también), pero es la reseña de un amigo y el dilema estaba entre la amistad y la honradez. En todo caso, el mismísimo T. S. Eliot dejó escrito un libro titulado Criticar al Crítico, así que acepto cualquier veredicto.

(Octubre, 2008)