Libro "UNIVERSO ROMÁN. Vida y Literatura". Biografía del escritor José Antonio Román Ledo

 


Editorial Anteo, año 2026, 265 páginas.

Biografía que narra la vida y obra del escritor José Antonio Román Ledo. 

Artículo sobre el libro en Heraldo de Aragón digital: Pinchar aquí.


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José Antonio Román Ledo (Huesca, 1943- Zaragoza 2007) fue un escritor y gestor cultural aragonés, con una vida dedicada plenamente a la cultura. Como escritor destaca por el uso de un lenguaje cultivado, por su acervo ilustrado y su desbordante e irónico humor. 

Como gestor y activista cultural participó en numerosos e interesantes proyectos: Club de Opinión Aragonés (COA), Asociación Aragonesa de Amigos del Libro (AAAL), Asociación Aragonesa de Escritores (AAE), Profesionales de la Cultura de Aragón (PROCURA) o el proyecto "Expo Zaragoza 2008".

En esta biografía se recogen elementos de su vida personal y literaria, plasmando sus diversas etapas y relaciones de amistad (Radio Juventud de Zaragoza, Servicio de Extensión Cultural de la Institución "Fernando el Católico", Generación poética aragonesa del 65, Tertulia Café Niké, Campañas de alafabetización del SUT...) además de un exhaustivo repaso a toda su obra literaria y con algunos capítulos exclusivos dedicados a su íntima relación con el poeta Ignacio Prat y al humor como piedra angular de su literatura.

Como refleja el autor del libro, José Ángel Monteagudo; 

"La vida de José Antonio Román Ledo es interesante, ya sea desde su lado personal como por su lado literario. Hay hechos y circunstancias vitales que como espectador creo que podían —y debían— ser contadas y por supuesto, si se abordaban, era imprescindible hacer un reflejo de su vida y obra, sobre todo aquella que lo revela como una persona de un gran acervo cultural y un escritor de primera magnitud. Esa fue mi primera pulsión para llevar a cabo esta biografía.

La idea como autor era poner el foco no sólo en su actitud personal vivencial y literaria, sino también en los fieles amigos que «cultivó» durante toda su vida. Este libro también es un homenaje a todos ellos (algunos ya también tristemente fallecidos) que se merecían con esta biografía recordar así como ser recordados.

La biografía nos habla de su nacimiento e infancia en la ciudad de Huesca, su traslado familiar a Zaragoza, su etapa juvenil en sus diversos frentes culturales, sus paraísos emocionales y culturales (Bulbuente con Quimpabán como eje y ámbito  literario, Cala Crancs y el mar…), su literatura y todas sus obras, y se reflejan la gran cantidad de proyectos emprendidos tanto personales como en asociaciones. Se intenta reflejar esas etapas vitales que nos mostrarán al José Antonio persona así como al Román Ledo escritor. Hay dos capítulos especiales…

Uno es el que relata su íntima relación de amistad desde la juventud con el poeta y erudito Ignacio Prat, en el que se explica a través de sus cartas esa particular conexión y sus afinidades (incluso se aportan documentos inéditos y algún dibujo original de Prat). El otro se refiere al humor en la obra de Román Ledo como piedra angular de su literatura, que deja constancia del reflejo de esa ironía latente de la que hacía gala en sus relatos y en sus cuentos.

Son muy interesantes sus etapas juveniles, como joven periodista becario en Radio Juventud de Zaragoza, sus relaciones con los escritores de la Generación Niké y de la Generación del 65, o las actividades ejercidas desde la Sección de Extensión Cultural de la Institución «Fernando el Católico»  y las campañas de alfabetización y dinamización cultural del SUT, con la loable finalidad de hacer llegar la cultura a todos los sectores de la sociedad. Y por supuesto se citan una  ingente cantidad de nombres relacionados con la cultura aragonesa que también participaron en aquellas etapas.

Era preciso recordar aquella etapa juvenil y universitaria de los años 60, sus vicisitudes y anécdotas en una España censora y de marchamo represor, en la que el Régimen no otorgaba ninguna confianza a las veleidades culturales y mucho menos con elementos que desafiasen, o simplemente cuestionasen, las doctrinas instauradas por el franquismo. Recordemos que una de las obras promovidas desde el ámbito universitario sobre la Generación Poética Aragonesa del 65, en la que Román colaboró activamente, fue secuestrada por la brigada político-social de la época…

Otras ediciones nacionales, como algún número de la revista «Ínsula», también sufrieron el mismo embate, cualquier excusa era válida para ejercer la censura. Román recordaba anécdotas como aquella en la que en 1967  junto a sus amigos Fernando Villacampa e Ignacio Prat, se ponen en ruta hacia Alicante para hacerle un homenaje particular a Miguel Hernández en el XXV aniversario de su muerte, homenajes que se prohibieron pues la obra del poeta alicantino estuvo prohibida no sólo durante el Régimen sino durante los años posteriores. También relata algún acontecimiento de aquella índole vivido un jueves santo  en Calanda y en el que se ve involucrado el mismísimo Luis Buñuel… Esa era la España gris, caduca y censora que queda reflejada en parte de esas vivencias de Román y a la que nunca deberíamos regresar (aunque sí recordar para no olvidarla).

La de Román Ledo es una vida interesante en la que demuestra, en cada una de sus etapas, una capacidad de trabajo y cultural mayúscula. Es imposible citar a todas las personas que aparecen en la biografía y mucho menos reseñar a todas aquellas que tuvieron trato y amistad con Román (su acervo cultural, asociacional, profesional, de amistades o familiar es inmenso), pero estoy convencido que «son todas las que están pero no están todas las que son», aunque la sana intención ha sido reseñar a la gran mayoría. El catálogo de amistades de Román era tan amplio que es imposible abordarlo en su totalidad lo que demuestra su bonhomía y su don de gentes, muchos de sus amigos seguimos recordando con cierta nostalgia sus interesantes e interminables conversaciones.

Si hay una persona por la que Román sentía devoción, ese era Julio Alejandro Castro, con el que mantuvo interesantes conversaciones en Bulbuente y al que dedicó una generosa biografía, además de algún relato o algún artículo. Y el Moncayo, siempre el Moncayo, como particular tótem telúrico que alumbró gran parte de su vida y obra.

Román Ledo valoraba primordialmente el uso de un lenguaje correcto en todas sus facetas y romper una lanza literaria a favor de la expresiones cultas con su generosa diversidad, aprovechando toda la riqueza del vocabulario. Él mismo decía: «en el lenguaje estamos llegando a unas cotas de pobreza bestial. Estoy  harto de leer textos de autores que escriben como hablan. Eso nos va a llevar a la anemia lingüística. […] El ámbito del lenguaje no puede ser el de la telebasura…», y llevaba toda la razón.

La obra de Román no es muy extensa, aunque sí lo suficiente como para dejar plena constancia de su excelente calidad como escritor. Donde Román Ledo ha plasmado su verdadera impronta literaria ha sido en los relatos breves pero sobre todo en los cuentos, sus obras Repertorio de engaños, Gaseosas de papel o Yogur Griego marcan un excelso cénit de calidad, apoyado en su humor irónico, por el que merece la pena abordar su lectura o su relectura, siempre encontraremos algo novedoso entre sus tropos.

Como comentaban sus amigos Marín y Villacampa recordándolo: «Román cultivó la más genuina cultura popular, la que tiene como cátedra las barras de cervecerías y bares repletas de tapicas. […] José Antonio Román Ledo integró la literatura en la vida con el mismo fervor con que integró la vida en su literatura. Fue un hombre de devociones bien definidas: su tierra, su familia, sus amigos, los libros y los bares de caña y anchoa».

Comentar que el retrato de la cubierta del libro es obra de su hermano Santiago Román".